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Pesca
con devolución:
¿la
panacea para proteger las truchas?
Por: Francisco Castaño
Es una buena
cosa que cada día exista más pescadores que aunque
desorganizados y poco involucrados sienten algún interés
en el futuro de las truchas en Chile, futuro que por cierto sería
algo difícil de pronosticar de aquí a algunas décadas
más, esto último trataré de explicarlo de manera
sencilla y no tan técnica para el mayor entendimiento de
todos.
Se discute mucho
sobre si la pesca con devolución ayuda o no a proteger a
las truchas, yo en lo personal pienso que aunque es solo parte de
lo que se necesita hacer es efectivamente muy útil para ayudar
a la preservación de éstas. Existen como en todo detractores
que no están de acuerdo y pensarán que devolver los
peces al agua no presta ninguna utilidad, bueno ideas pueden haber
de todo tipo hasta las más insólitas.
Ahora, si bien
pienso que la pesca con devolución es muy beneficiosa, también
pienso que no es suficiente o no es TODO lo que se debería
hacerse si se quiere o pretende mantener o mejor aún mejorar
la calidad de la pesca de aguas continentales en nuestro país.
Así es, para ello se debe pensar en los cursos y lagos de
agua dulce de manera sistémica, por que eso son, sistemas
hidro-biológicos donde existe una casi infinita gama de interacciones
entre organismos vivos e inertes que lo componen, los que finalmente
sustentan o permiten que vivan en el especies de interés
deportivo como son nuestras vapuleadas amigas. Me llama la atención
que hasta ahora no he escuchado de la necesidad de proteger toda
las especies que habitan los cursos y espejos de agua dulce del
país.

Retomando el
concepto de sistema, pienso que lo que habría que hacer es
proteger con la misma energía que las truchas a las especies
que son alimento de las mismas. A su vez las especies que alimentan
a las truchas también tienen alimento al que también
hay que proteger. Por ejemplo, existe una especie de gran valor
para las truchas en el sur de Chile como es la Peladilla que ha
sido muy mermada por el consumo humano luego de décadas de
extracción, también por la contaminación y
el desequilibrio causado por escapes de especies no deseables desde
la industria salmonera. Volviendo al ejemplo, las Peladillas comen
todo tipo de organismos vivos que le aporten proteínas, tales
como insectos sub-acuáticos, adultos alados etc...si se contamina
y ello causa efectos en su alimento y por consiguiente a su especie
se rompe la cadena.

En los ríos
de sur de Chile podemos encontrar dentro de esta compleja cadena
entre otras las siguientes especies que me parecen son las más
importantes, comenzando por los insectos sub-acuáticos encontramos
las familias de Efemerópteros, Plecópteros, Tricópteras,
Dípteros y Odonatos. Insectos terrestres como el saltamontes,
hormigas, diferentes gusanos tales como larvas de insectos, lombrices
de tierra (anélidos), etc...Los Arthropodos de la clase crustacea
de agua dulce tales como Pancoras y Camarones, y por último
especies de peces menores tales como Peladillas, Pejerrey, Puyes
y Bagres. También son importantes los alevines de Percatruchas
y de otras especies de truchas e incluso de sus propias pares debido
a que ellas presentan canivalismo. Como ven esta cadena es bastante
más compleja que lo que la mayoría piensa.

En general,
con excepciones por supuesto, pienso que la mayoría de los
ríos y lagos del país tienen hoy un stock de todas
las especies mencionadas muy inferior a un pasado no muy lejano.
Razones hay varias, pero dos son las más importantes y se
deben a la acción del hombre, excesiva presión de
pesca y extracción, y la contaminación en aumento,
esta incluye a la del sector salmonero en el sur de Chile.
Hace años
atras en muchos lugares hubo una gran extracción con el uso
de redes principalmente de Puyes y Peladillas para el consumo humano.
Esto pienso produjo un muy importante impacto para las truchas en
gran parte de los ríos de Chile, estas dos especies son las
especies que aportan más cantidad de proteinas a nuestras
amigas. El Camarón de río en bastantes lugares también
es muy importante y es extraido en volumenes no menores, ejemplo
el río Maullín. En este caso la técnica de
extracción usada son las trampas especialmente pensadas para
estos crustáceos. Es así como esta actividad extractiva
se transforma en un problema cada año que pasa. Estas especies
no tienen regulación que las proteja, hace muchos años
atras no necesitaban ser protegidas, pero hoy en día pienso
sería necesario o imperante estudiar la posibilidad de establecer
mecanismos de protección en los lugares donde se requiera.
Algo que también
merece especial mención es el sector industrial del salmón,
éste no solo tiene el no digno aporte de excesivo material
orgánico que incluye diferentes clases de hongos y residuos
como fecas y sobrantes de alimento, a la corta esto crea graves
desequilibrios, también aunque no lo reconocen, algunas de
estas empresas vierten a las aguas grandes cantidades de residuos
químicos tales como sulfito cúprico (Verde Malaquita)
que tiñe de un no deseado verde los ríos del sur del
país, provoca graves daños a los ecosistemas de ríos
y lagos de la región debilitando la entomofauna que habitan
en esas aguas continentales. Para coronar este atropello al medio
ambiente y la naturaleza han aportado por falta de mecanismos adecuados
para evitar escapes, un indeseable stock de salmones y truchas de
genéticas modificadas para lograr mayor peso en menor tiempo,
créanme que aunque esto parece interesante realmente no lo
es. Estas especies de genética modificada podrían,
la posibilidad es cierta por ley de probabilidades, modificar aquellas
que son absolutamente silvestres y que han evolucionado a través
de más de un siglo adaptándose a su hábitat
Chileno. Cabe destacar eso sí, que este comentario no involucra
o incluye a todas las compañias, claro está hay varias
que están por sobre los estandares del promedio, estas compañias
han logrado sistemas de producción que provocan un impacto
bastante menor. Todos quienes trabajamos en turismo esperamos, por
parte de estas compañias que han producido grandes cantidades
de dinero en las últimas décadas, que ellos respeten
al sector dedicado al turismo, que por allí pudiera incluso
ser un aliado futuro. Solo vasta recordar como reaccionaron ellos
cuando amenazaba la instalación de una planta productora
de Aluminio, la famosa ALUMISA, lamentablemente pienso que todavía
esta ese fantasma rondando, por cierto era muy mal recibida también
por el sector turístico. Los salmoneros asociados tuvieron
una feroz reacción debido a la amenaza de contaminación
que las afectaría en gran medida. Bueno, esta experiencia
bien podría hacer pensar en dos cosas, primera que les tocó
vivir el otro lado de la moneda, la que vivimos siempre los empresarios
del turismo para quienes el tema ambiental es de gran sensibilidad,
sin duda no les gustó sentir la posibilidad de verse afectadas
por un desastre ecológico, y segundo el sector turismo se
unió en la lucha contra lo que sería un atropello
para al medio ambiente. Si se piensa que el turismo se está
desarrollando y creciendo también, puede ser que los intereses
de ambos sectores no sean tan distantes, solo falta de parte de
los salmoneros comprender más la problemática del
otro lado, les tocó ponerse nuestros zapatos por un momento
y les tocará a futuro, por seguro, estamos en Chile.

Todas las acciones
humanas detalladas anteriormente han provocado un deterioro de la
biomasa de organismos vivos ya sea flora y fauna sub-acuática,
influyen ciertamente en la calidad y cantidad de truchas que puede
sustentar un lugar. Es entonces algo imposible pensar, que solo
con hacer pesca con devolución un lugar podría volver
a recuperarse para ser nuevamente como antaño hace 40 o 50
años atrás. Por esos años los ríos y
lagos chilenos tenían muchas truchas y de una talla promedio
que hoy sería imposible de imaginar, pero de igual manera
otra gran diferencia con hoy día, es que había gran
cantidad de alimento para ellas, sustento que les permitía
crecer en grandes tallas.

Es indispensable
si realmente se desea restaurar la pesca de truchas de sus inicios
en Chile, recuperar la población de toda la gama de peces
nativos y de crustáceos de agua dulce. La solución
no es fácil, tampoco hoy tengo claro si es técnicamente
posible hacerlo, pero creo que lo que se podría hacer es
repoblar ríos y lagos de estas diversas especies nativas.
Luego de eso creo que algún día podremos soñar
con una pesca que aunque no igual podría acercarse a la de
5 décadas atrás. Para ello también deberíamos
tener una legislación ambiental más estricta y mejores
mecanismos de control de ellas.
Por otra parte
pienso que técnicamente todo o casi todo es posible de realizar,
la pregunta que cabe hacerse, ¿habrá en Chile la voluntad
de todos para luchar por ésto? Hoy en día, y es mi
experiencia personal, hay muy pocos que luchan por estos valores,
ellos están muy solitarios en una lucha contra molinos de
viento. También cabe preguntarse...¿habrá voluntad
política para hacerlo? Difícil mientras sean solo
un puñado de personas que se la juegan. Se que no es fácil
unir a nosotros los chilenos en torno a algo, pero si no se hace
algo pronto, la pesca de grandes y bonitas truchas cada vez más
será un recuerdo guardado en archivos fotográficos
de libros, revistas y compilados de pescadores.


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